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Cambia a su mujer por otra porque la otra era más hermosa y la vida la da una grandísima lección



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La vida todos los días nos pone pruebas bastante duras que tenemos que superar, pero no es casualidad, siempre tienen alguna razón de ser y si no respetamos el orden natural de las cosas ten por seguro que en algún momento de la vida todas esas malas decisiones que tomaste se convertirán en grandísimas lecciones que muy posiblemente nunca podrás olvidar y que te marcarán por el resto de tus días y si quieres revertir lo hecho seguramente será demasiado tarde. 



Fue de esta manera como a un hombre le dieron una valiosísima lección, él estaba harto de la rutina y de ver a la misma mujer en su cama todas las noches, su piel se había puesto flácida,, le salieron estrías y una que otra lonja por falta de ejercicio, en su cara no existía una gota de maquillaje, ni siquiera un poco de color en sus labios, su guardarropa ya eran un par de vestidos largos acompañados con un peinado de coleta y piernas sin rasurar. 

Sus pechos estaban caídos, no había duda que la gravedad había hecho su trabajo, la ceja sin sacar y las uñas descuidadas provocan dolor solo de verla, la física y la química había desaparecido, ella era únicamente un recuerdo de aquella mujer exuberante que fue hace unos años, un recuerdo que no volvería a estar en su cama nunca más.


Bastó un año para que conociera a una joven, alguien definitivamente mejor conservada que su esposa, pero hoy, un año después de haberla abandonado, su arrepentimiento es enorme, la vio de frente, con los ojos cristalinos y con una lágrima a punto de resbalar por su mejilla se dio cuenta que no existían más esas lonjas, la celulitis había desaparecido, esos labios gruesos acompañados con un color rojo profundo lo cautivaron y ese vestido… lo enloqueció como hace mucho tiempo no ocurría. 


Un hermoso aroma provenía de ella, un olor que embrujaba, casi hechicero, no podía creer que ella era la madre de sus tres hijos, a quien abandonó por una apariencia, por una aventura. 



Cayó en cuenta que esos kilos de más fueron causa de los embarazos, su panza flácida fue por esos tres pequeños que estuvo cargando durante 9 meses a cada uno, esos tres pequeños que son su mayor regalo de la vida, su celulitis fue porque se dedicó de lleno a cuidar a sus hijos mientras él trabajaba, el cabello desarreglado era porque le facilitaba a cumplir las tareas como ama de casa, simplemente no tenía tiempo para ella, pero sí para cuidar a esos seres que nacieron como fruto del amor que alguna vez se tuvieron, para ella su esposo y sus hijos eran primero.


Ella decidió cambiar los vestidos por pañales y las copas por biberones, sus pechos caídos el reflejo de las horas que pasaba amamantando, pero ella simplemente sonreía, veía uno de sus sueños consolidados en esos tres regalos. ¿Entonces qué había hecho mal? Absolutamente nada, al fin cayó en cuenta lo que era tener una verdadera mujer en casa, cambió la verdadera belleza femenina por una fachada, sin embargo era demasiado tarde… 

Ella no era para él, su tiempo había pasado, sus malas decisiones lo llevaron a perder a la verdadera mujer de su vida, él ya no es necesario en la vida de ella ni la de sus hijos, están para cuidarse los unos a los otros, pero seguramente alguien más llegará a hacerse cargo, ¿por qué? Simplemente porque lo vale, ella y los pequeños valen todo sacrificio en este mundo.

Su tiempo se lo llevó el viento y tendrá que conformarse con un recuerdo, porque la verdadera mujer no se califica por las medidas, sino por el carácter.



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