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huye al ver que el cliente era su marido



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En estas épocas tan complicadas, donde cada vez existe mucha más competencia para poder conseguir un solo puesto de trabajo se aplica la ley del más débil, sobrevive quien tenga mayores capacidades para subsistir en esta nueva jungla de concreto y edificios altos dominados por los hombres más adinerados del planeta, parece triste pero es una realidad latente de nuestros tiempos, por eso es que hay muchas actividades que pueden ser mal vistas con tal de conseguir un poco más dinero, y con esto nos referimos a la ¨profesión más antigua de la historia¨. 



Exacto, son las llamadas ¨vendedoras de caricias¨ a las que muchos hombres recurren por un poco de cariño a cambio de unos cuantos billetes y fue así como una mujer casada con problemas económicos decidió poner un anuncio en el periódico local ofreciendo sus servicios y claro, utilizando nombres y números de teléfonos diferentes para este nuevo trabajo, se sentía insegura pero necesitaba un dinero extraña para alimentar a sus hijos.


Era momento, la primera llamada de un posible cliente entró a su celular, acordaron un lugar y ella se presentó con un provocativo atuendo pero en ese instante se llevó la sorpresa de su vida, ¡el cliente era su propio esposo! El hombre no sabía absolutamente nada de lo que su esposa estaba haciendo, desesperado comenzó a correr detrás de Lara, su esposa, con una barra de hierro en su mano lleno de rabia y desesperación al sentirse traicionado. 




Después de que esta noticia se diera a conocer la mujer declaró que su esposo no era exactamente el mejor amante de todos, debido a eso decidió aventurarse a este oficio y así satisfacer sus necesidades y mejorar su economía, lamentablemente el destino no estaba de su lado y este hombre que resultó ser su propio esposo fue su primer y último cliente en su corta carrera como ¨vendedora de caricias¨. Hasta el momento se desconoce la situación actual de la pareja que sin duda alguna ha dado mucho de qué hablar.



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