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Se casa con un millonario feo (obvio por amor) Pero al año muere y él no le deja nada



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En este mundo tan loco no nos sorprende ver a mujeres bellas, jóvenes y con esculturales cuerpos convertirse en esposas de hombres que parecen auténticos monstruos. Bueno no hay que ser tan crueles, pero algunos sujetos serán muy feos, pero eso sí, tienen millones en el banco, y como dicen por ahí ¨Dinero mata carita¨, esto lo saben muy bien hombres como Hugh Hefner, el dueño de la revista del conejito y el ejemplo más claro, el nuevo presidente Donald Trump, quien tiene por esposa a una ex modelo. Sin embargo, el caso de este francés ha impactado a todo el mundo y enseguida sabrán el por qué…




En el año 2011, un adinerado hombre de 67 años llamado Marcel, se casó con una mujer llamada Sandrine Devillard… Pues todo bien hasta aquí, pero lo extraño era que este sujeto no era como cualquiera, ya que el vivía solo en un lugar alejado del ruido, del agua y la electricidad, al parecer a este hombre rico no le gustaba mucho bañarse, su hogar parecía una especie de ¨casa-cueva¨, aunque claro que tenía bastante dinero y vivía muy cómodamente casi como un ermitaño, su único contacto, era ir a hacer negocios ya que él era un exitoso agricultor que invirtió sus ganancias en terrenos y cabañas en su pueblo. 


La mujer era 25 años más joven, y conoció por casualidad a Marcel en una inmobiliaria, según ella fue amor a primera vista, aunque el tipo era bastante feo e incluso apestoso, y por cierto, le faltaba una gran parte de su dentadura, sin embargo, eso no detuvo a la ¨enamorada¨ mujer y al poco tiempo se volvieron novios, para casarse algunos meses más tarde. 

La ceremonia no fue muy linda que digamos, pues todos en el pueblo conocían y apreciaban al ermitaño Marcel, pues era un alma caritativa y no se metía con nadie, todo el mundo veía las intenciones de Sandrine de quedarse con la fortuna del viejo, incluso el alcalde del pueblo sospechaba fuertemente que la mujer era una interesada, pero finalmente, todos respetaron la decisión del anciano. 



Sandrine no podía acostumbrarse a una vida sin luz ni agua, así que ella vivía en París lejos de su esposo a quien solamente visitaba algunos fines de semana, lo cual hacía rabiar a los habitantes del pueblo, al parecer esa mujer no podía ser más obvia. A un año de haber contraído matrimonio, el viejo Marcel sufrió un devastador accidente de auto, y murió trágicamente. Sandrine estaba lista para recibir la jugosa herencia de su ¨adorado¨ y millonario esposo, sin embargo se puso pálida al leer el testamento de Marcel… ¡No le había dejado ni un solo centavo!




Ni siquiera un terreno, ni la casa-cueva, el hombre heredó todo su dinero a su hermana, a quien aunque no había visto en años, pensó que haría mejor uso de su dinero que su misma esposa, e incluso dejó a algunos de sus amigos del pueblo sus terrenos y cabañas, pero para su mujer solamente dejó un ¨Gracias por participar¨


La tipa, indignada inició una batalla legal, pues ella alegaba que el testamento había sido manipulado y que su amado Marcel jamás sería capaz de excluirla de las mieles de su fortuna. El litigio duró años, y no fue sino hasta este año 2017 que el juez finalmente dictaminó que el testamento era 100% legítimo. ¡Lo siento Sandrine! Tendrás que buscarte a un viejo más tonto para la próxima.

Definitivamente lo más épico que verás hoy… Eso les pasa a las mujeres interesadas.



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