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Este es el conmovedor significado de la mariposa púrpura en los cuneros



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Milli Smith no podía sentirse más feliz el día que supo que se convertiría en madre, era algo que ella junto con su esposo habían planeado desde hacía ya algunos años; se prepararon físicamente, él tomaba vitaminas y ella tuvo que dejar el cigarrillo por lo menos un año antes para que su cuerpo eliminara las sustancias dañinas, así todo saldría perfecto, parecía que nada podría nublar su felicidad. 


Tras enterarse de la feliz noticia, Millie comenzó a cuidarse aún más, su esposo la apoyaba mucho también, todo indicaba que las cosas marcharían perfectamente, sin embargo cuando se realizó el ultrasonido se dio cuenta de algo que le preocupó y llenó su corazón de preocupación: Tendrían gemelas. La noticia le preocupó no por tener que dividir aún más su tiempo, o por el cansancio físico, sino el hecho de que en su familia todas las mujeres que habían quedado embarazadas de gemelos habían perdido a uno de los hijos, lo cual sembró la duda y la tristeza en la mente de Millie, pero aún así, jamás perdió la fe, continuó cuidándose y sonriendo ante todo el mundo. 




En la semana 12 los doctores le dijeron lo inevitable, una de las pequeñas gemelas no sobreviviría, pues padecía anencefalia, una enfermedad en la que no se desarrollan por completo los huesos del cráneo del bebé ni su cerebro, sin embargo, Millie debía esperar hasta el último momento de la gestación y tener a ambas bebés.

“Estábamos devastados. Sabiendo que tenía que cargar a ambas bebés en mi vientre durante todo el embarazo, y al final tener que decirle adiós a una, mis niñas, no podría, quisiera que esto fuera una pesadilla, pero no” 


Conforme avanzaba el embarazo, Millie se llenaba de miedo, pues quería poder irse a casa con sus dos nenas en brazos, que crecieran juntas, aprendieran a caminar, hablar y jugar una al lado de la otra, pero ese sueño era imposible, pero siempre hablaba a sus compañeros y familiares sobre sus pequeñas, a quienes llamaron Callie y Skye. 

El momento llegó, las contracciones, el dolor y el cansancio habían alcanzado el punto máximo, pero los doctores no podían arriesgar a Millie y a las bebés, por lo que le practicaron una cesárea; antes del procedimiento los doctores le informaron a la mujer que era muy probable que la pequeña Skye, quien padecía anencefalia, moriría minutos después de salir del vientre, sin embargo al terminar la cirugía, Millie logró escuchar el llanto de dos nenas ¡Era un milagro! Skye estaba viva, pero muy delicada de salud, por lo que los doctores la llevaron inmediatamente a la incubadora junto con su hermana Callie. 


Más tarde los doctores determinaron que la pequeña Skye fallecería en unas horas, así que la dejaron con sus padres, para que juntos le dieran el adiós y las gracias por haber luchado durante 12 horas “Tomé su pequeña mano, tan frágil, apenas y podía moverse, le di un beso y una lágrima cayó en su pecho, no sabía qué hacer, sentía que no era justo, después mi esposo la llevó con su hermanita y ahí mientras Callie dormía, Skye dio su último aliento”



Pero lo que marcó a Millie y su espos Lewis para siempre fue un comentario hecho por un padre que visitaba en los cuneros a sus dos gemelitos, al ver que ella cargó a su hijita le dijo: “Eres tan afortunada por no haber tenido gemelos” El hombre le sonrió y Millie salió llorando del lugar, sabía que aquel padre no quería herirla, sin embargo no pudo soportar el dolor que le causaba en el pecho el irse a casa con la tristeza de haber perdido a una se sus hijitas. 


Sin embargo, el amor hacia su bebé Callie y sus ganas de honrar la memoria de Skye le dieron la fortaleza para comenzar el “proyecto de la mariposa púrpura” en este inspiró a padres que sufrieron como ella la pérdida de uno de sus gemelos o mellizos, a que colocaran dicha figura en el cunero, para que todas las personas supieran que había que guardar luto ante el bebé que no había sobrevivido. 


Millie y su esposo comenzaron una fundación, recaudando fondos y apoyando a otros padres que han pasado por lo mismo. El día de hoy ese proyecto ha ayudado a cientos de padres estadounidenses y ambos se sienten orgullosos de la labor que han hecho en la comunidad. 


“No quisiera que alguna otra mujer pasara por lo que me ocurrió aquel día, se que nadie tiene la culpa de eso, pero es un dolor que no se puede explicar” 

No cabe duda que el dolor se puede convertir en fortaleza, Millie Smith es el vivo ejemplo de ello.



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